viernes, 25 de julio de 2008

En el Probador


EN EL PROBADOR

Estaba Liza bien aburrida acomodando prendas en la tienda de marca importante.
Sus 40 años están muy bien llevados, tiene una pollera negra no muy corta, del tipo clásica, una blusa de seda blanca, pelo corto negro, manos bien cuidadas. Rostro agradable, mirada vivaz, muy respetuosa con la clientela.
Este mes esta de encargada pues la dueña esta de vacaciones.

Ve entrar a un hombre de unos 50 años algo canoso en las sienes, muy bien vestido, mirada muy profunda de ojos negros, del tipo árabe, piel aceituna, con un “lomazo” infernal.
Parece que caminara en cámara lenta hacia ella, lo que le permite observar todos los detalles de su buen gusto, reloj de oro con pulsera haciendo juego, anillo de oro con piedra negra del tipo de los presidenciales.

Al llegar hacia ella la inunda un perfume exquisito, como a maderas de oriente, que la inquieta aun mas.
El hombre le pide la camisa mas cara de vidriera, en tres colores diferentes.
Ella busca y nota que su ritmo cardiaco se acelera y sus manos están inseguras, lo cual le molesta, y para demostrarse a si misma que no la ha perturbado, le habla con mucha firmeza y seguridad en su voz.

El caballero pide algunos cambio en los tonos y se dirige al probador, con una sola camisa.
Ella no acepta su debilidad tan poco común ante este personaje y se habla a si misma.

Liza_”(Es un tipo cualquiera, qué te pasa por favor, que infantil!)”

El hombre que esta dentro del probador a dejado la puerta apenas entreabierta, suficiente para ver lo que esta haciendo, desde donde ella esta en un mostrador.
Liza ya con las otras tres camisas en la mano, lo ve como se esta sacando la camisa, tiene un pecho bien velludo de pelos negros, músculos trabajados, y el cabello muy corto.

Liza se dirige hacia el probador, y dándole la espalda, demostrando pudor, estira su brazo y le acerca una de las camisas. El la agarra rozándole con su mano los dedos de ella.
Al cabo de unos minutos èl abre el probador y con la camisa sin abrochar le pregunta con su voz absolutamente grave y varonil.

Caballero_”cómo me queda este color? _te gusta?·
Liza_”si.... si.... ese color le queda muy bien”
El _”bien, veremos los otros tonos, por favor ponlos aquí en la banqueta dentro del probador.”

En tanto se quita la camisa que se probo primero. Ella entra y deja las camisas en la banqueta, con algo de torpeza por los nervios y èstas se caen al suelo.
Se agacha rápidamente para levantarlas, al mismo tiempo que él hace lo mismo, y se quedan ambos en cuclillas frente a frente, con los rostros muy cerca.
Puede sentirse la respiración de ambos, ella no puede evitar sucumbir a su profunda mirada y se levanta lentamente con su espalda bien apoyada contra la pared.

El también se levanta al mismo tiempo que ella, y ya parados, él cierra lentamente el probador.
Al igual que una fiera hipnotizando a su presa, ella tiembla pero no busca escapar.
El le acerca su rostro y ella cierra sus ojos, entregada a su voluntad.

El respira sobre su cara desviando su boca hacia su mejilla, muy cerca de sus labios.
El pone sus manos calientes sobre sus caderas por encima de la falda y la recorre hacia abajo, mientras con su boca recorre su rostro, con respiración caliente y muy cerca, hasta que la besa con mucha dulzura.

Ella siente el teléfono que suena, y abre sus ojos e intenta salir, pero él la retiene con firmeza, y sin mediar palabra alguna comienza a levantarle la falda con ambas manos sin despegar su rostro del de ella donde se intercambian respiraciones muy agitadas.

Arrinconándola contra la pared, con su mano derecha acaricia su entrepierna, desde las rodillas hasta sus partes intimas.
Lo que inquieta mas a Liza que esta visiblemente alterada y nerviosa.
El como un experto cazador, muy seguro de si mismo, la besa en el cuello, y mientras su derecha esta ocupada, con la izquierda manosea sus pezones.

Liza_”No por favor, puede venir alguien...·
ËL_”Shsssss.....”
Ella esta bien “adobada” transpirada, agitada, y con su mirada suplicante.

El le termina de subir bien la falda, y le baja su prenda intima, acompañando todo el recorrido hasta los pies, sin dejar de mirarla.
Le levanta un pie y luego el otro hasta completar la acción de quitársela, la cual lleva a su cara, para olerla.

Luego se abre su bragueta, saca su “arma”, la toma de las piernas y la alza, como si fuera una muñeca.
Ella queda con sus piernas rodeándole la cintura y siente un dolor que le crispa la piel, donde emite su primer gemido.

El dolor pasa muy pronto a ser puro placer, y él la aplasta contra la pared sin soltarla, salto tras salto penetrándola con firmeza.

Minutos de sobervia agitación, calentura, y humedades, que alertan todos los sentidos.

Ella llora de placer, cuando al unísono terminan ambos.
Quedan quietos tal cual están mirándose extasiados. Al tiempo que se escucha que alguien entra a la tienda.

Ella se baja de él, baja su pollera y siente mucho liquido fluir de su vagina, que comienza a recorrer su pierna, lo mira en señal de socorro, él le da su pañuelo, ella se limpia ligeramente.
Termina de acomodar su blusa, se acomoda un poco el pelo, y sale rápidamente del probador. hacia la puerta donde una mujer esta distraída observando una prenda.

Ella le pregunta que desea y mientras la mujer le explica, a los breves minutos ve a su caballero que sale del probador perfectamente alineado, y le dice a Liza,

Caballero_”Cuánto es señorita? Llevo estas 3 camisas.·
Liza le dice el importe, él le paga en efectivo justo, ella aun temblando le pone las camisas en una bolsa que le entrega con una sonrisa cómplice.

La mujer que recién entró le vuelve a preguntar a Liza pero por otra prenda.
Liza le contesta al tiempo que ve partir a su caballero del que ni siquiera sabe su nombre pero le avergüenza preguntar.
Solo nota que aun tiene en su mano el pañuelo que lleva a su rostro, y cierra los ojos para intentar perpetuar en su mente, ese olor, esa pasión, ese hombre.

Caterina

EN EL GYM


En el Gym

Marta tiene casi 50 años, es muy delgada pero conserva la forma, rubia, y muy expresiva.

Todos los días va al Gym a realizar sus ejercicios de rutina, para estar en forma.
Javier es un joven de 18 años, típico nene de mamá, muy buen cuerpo pero mentalidad inmadura, algo inseguro en cuestiones amatorias por su poca experiencia.

Javier la ve siempre a Marta con deseos pero nunca se anima a hablarle, ella tiene una apariencia de mujer de mundo y él apenas esta saliendo del cascarón.

Marta sabe por su basta experiencia que él la mira siempre, y trata de evita cruzar las miradas, solo muy de vez en cuando ella lo mira, por la insistencia de Javier, èl baja los ojos, pues su mirada lo cohíbe aún más, Marta tiene una mirada punzante y muy fuerte, difícil de mantener.
Ella se divierte interiormente como lo haría un felino con un insignificante ratoncito.

Estando en algunos aparatos del Gym como uno en el que se abren y cierran las piernas levantando unas pesas, justo en ese instante él no puede dejar de mirarla... ella lo sabe y espera un rato ... luego lo perfora con la mirada. Algo así como diciendo “qué querés bebe?, querés que mamita te enseñe?...

Javier baja la mirada, se ruboriza y sigue levantando sus pesas con las manos.
La música en el Gym es muy energizante, te impulsa a seguir aunque estés cansado.

Marta se recuesta boca abajo, en un aparato en el que tiene que levantar una barra pesada con sus piernas para atrás, de esa manera sus glúteos tienen que hacer fuerza y se abren y cierran levemente. Javier hace como que descansa y no deja de mirar a Marta, cada vez tomando más ánimo de hacerlo.
Marta se levanta y descansa sudorosa sentándose en el mismo aparato. Él le ofrece un trago de su botella de agua con un gesto y ella le sonríe pero niega la oferta.

Marta se pasa a otro aparato, alejándose de él, y Javier no deja de mirarla por los espejos del Gym.
Con un disimulo poco convincente se acerca a ella y se instala en un aparato muy cerca de ella. Marta se agacha para colocar las pesas justas que siempre usa en ese aparato y èl se ofrece a hacerlo en un acto de caballero.
Ella asiente con una sonrisa.
El esta visiblemente nervioso, con movimientos inseguros, pero no deja de mirarla.
Javier se anima y le pregunta.

Javier_”como te llamas?”
Marta_”Marta.”
Javier_”No sos de este país verdad?”
Marta_”No, soy Argentina.”
Javier_”y que haces por estas latitudes?”
Marta_”Gimnasia... jajajaja”
Se ríen ambos.
Javier_”Te gustaría almorzar conmigo?
Marta ya no se ríe lo mira fijamente y le dice
Marta_”No salgo con niños...”
Javier se siente herido, y le retruca
Javier_”No soy tan niño!”
Marta se sonríe
Marta_”A no?...”
Javier_”Ponme a prueba...”
Marta piensa (Hay Dios me están saliendo los colmillos)
Marta_”A ver... cuales son tus sueños?”
Javier_”Hacerte el amor a vos.”
Marta_”Yo no salgo con niños”
Javier_”Puedo ser muy perverso...”
Marta suelta una carcajada y lo “reta a duelo”
Marta_”Ha si?... a ver... a que no te animas...”
Javier mas seguro.
Javier_”Por favor ponme a prueba...”
Marta_”Muy bien veremos que tan hombre perverso eres. Voy al baño a ducharme... podes entrar a mi ducha a jabonarme? Sorteando a las autoridades claro, pues si te ven te van a “deportar”. Solo tenes unos 15 minutos...”
Javier_”Claro que puedo...”
Marta_”ok... hasta luego baby”
Marta se retira hacia las duchas del baño de damas, y Javier transpira mas que cuando esta haciendo gimnasia.
Acomoda la toalla dentro de su bolso mirando a su entorno para encontrar el momento exacto en que se escabullirá en el baño de las mujeres, sin que nadie lo vea, situación de adrenalina bastante difícil.
Entra en el baño sorteando a una vieja que estaba entrando justo a un sanitario, y se mete en forma inconsciente y audaz en la única ducha que estaba fluyendo, con un vapor del demonio.
Marta esta duchándose y él esta todo vestido y con su bolso en la mano... mojándose.
Ella le cuelga el bolso en un perchero, y él se comienza a desvestir con la rapidez de un soldado, pero con cara de asustado.
Ella le da la espalda y le ofrece el jabón, él la jabona lentamente y su miembro también la jabona.
Ella abusa de la desesperación del “niño” y solo se da vuelta pasados muchos e interminables minutos.
Lo mira fijamente, lo que a él le cuesta, mantenerle la mirada.
Ella refriega sus senos en el pecho de él lo que le provoca al pobre víctima una respiración por demás agitada en la que peligra la privacidad, pues las hembras que han entrado y charlan amigablemente a escasos centímetros, separados solo por una cortina larga hasta el piso, hace que ella le de una señal de peligro.
18 años es muy poca experiencia y entre el agua caliente y los jabonosos cuerpos pegados, más la química en juego, el pobre chico sin ni siquiera penetración alguna, se agarra su miembro con fuerte decisión de masturbarse.
Ella lo evita ejerciendo una suerte de pequeño pellizco en la punta de su glande, evitando así el derrame de tan valioso líquido.
Las chicas que están en las duchas hacen mucho ruido ahora pues hablan de ducha a ducha entre si y se ríen de un fulano.
Marta aprovecha para susurrarle a Javier que si se atreve, le lave los genitales muy despacio, Javier le pasa el jabón a Marta suavemente por sus genitales esquivando su mirada. Marta coloca su boca en el oído de Javier para decirle “cosas” que lo excitan aún más .
Javier no puede controlar su miembro que demuestra cuanto hierven sus hormonas.
Su instinto lo violenta por la temperatura alcanzada y pretende penetrarla, cosa que Marta desvía para evitarlo. Javier pone una dulce cara de enojado que a Marta le da risa. Ella dice que ahora ella lo jabonara y lo hace mirar hacia la pared. La mujer con experiencia mayor en esas lides, lo excita hasta tal punto que el niño a comenzado a temblar como si tuviera convulsiones, ella se apiada de su victima y le da la espalda ofreciendo sus nalgas jabonosas.
Él por instinto llega al objetivo pero no puede dejar de gemir en volumen “alertador”.
Lo que provoca que Marta se enoje y lo saque de tan exquisito, húmedo y calientito edén.
La otras chicas han cerrado sus duchas y otra vez están vulnerables a ser descubiertos.
Javier ya no puede soportar mas y riega el cuerpo de Marta sin penetración alguna.
Marta cierra la ducha después de enjuagarse y sale de la misma con intención de secarse y vestirse.
Javier con señas y por una hendijita de la cortina le ruega a Marta que le diga cuando salir mientras se esta vistiendo.
Marta se ríe y juega a que no le dirá nada.
Marta ya esta vestida y aun no le ha dado la señal a Javier lo que lo pone “de los pelos” al pobre chico.
Marta se va y le tira un besito sonriente y el adolescente sonrojado, mojado y asustado se juega a salir cuando todo esta en silencio.
Jajajajaja

jueves, 24 de julio de 2008

escribí

Dale rienda suelta a tu erotismo...
cerra los ojos y visualiza sensaciones...
situaciones, lugares, olores, colores, texturas, sabores...
dejate llevar por el ejercicio del placer...
relaja todos los músculos y goza...