sábado, 27 de diciembre de 2008

EN EL CARIBE

Era el fin de la primavera y el comienzo del verano, el clima era muy rico, apenas una brisa suave que trae el aroma del mar.
Liza camina por la playa bien temprano disfrutando de sus mini vacaciones.

Ella tiene 39 años, esta bien dotada de hermosas piernas que denuncian que hace deporte, pequeña cintura, busto bien firme, piel no muy blanca más bien trigueña, pelo negro no muy largo, ojos profundos y verdes, boca apeteciblemente seductora, y tiene un caminar de felino que tanto hombres como mujeres la siguen con la mirada.

Tiene anteojos rojos que hacen juego con su mini bikini y adorna su tobillo derecho una fina pulsera de mini caracolitos.

Al llegar a una de las playas alejadas, más solitarias, se tira en el transparente mar, para calmar el calor de la piel por el sol.
Nada un rato y sale a secarse por “febo” bien en la orilla del mar.

Carlos de 55 años físico algo trabajado pero no mucho, pelo bien cortito castaño claro con mechones rubios y una gorra de “Ferrari”.
No es muy alto, pero tiene una vos por demás seductora y varonil que amedrenta a cualquier hembra.
Anteojos negros ocultan sus ojos almendrados, pulsera de oro y Patek Phillipe en su muñeca izquierda.

Carlos ya ha visto a Liza otras 2 mañanas caminar por la playa y decide acercarse y sentarse a su lado.
Liza que tiene los ojos cerrados, siente que alguien se ha acercado mucho se incorpora y se sienta.

Carlos_”Hola cómo estas?... te he visto desde antes de ayer, creo que estamos en el mismo Resort ...mi nombre es Carlos Scanaprietto y soy ingeniero, estoy en el congreso que se esta dando en el mismo hotel.”
Liza le sonríe.

Liza_”Ha!... encantada... yo soy Liza.”
Carlos_”estas de vacaciones?”
Liza_”Sí, mini vacaciones ya el fin de semana me voy... faltan 3 días. Soy Contadora y tengo cierre de balances.”
Carlos_”Bueno unos días son mejor que nada, verdad? Lo bueno es que tenemos buen pronostico...del tiempo.”
Liza_”Sí...si...”
Carlos observa las gotas de agua salada que se escurren por la mini bikini de Liza, recorriendo sus curvas.
Liza se levanta, saluda y se aleja, dejando a Carlos “cortado”.

En la noche Liza decide ir al club nocturno del hotel.
Ella tiene un hermoso vestido ajustado al cuerpo color verde agua que hace juego con sus ojos, largo hasta la rodilla, pero con un tajo al costado desde donde nace el muslo.
Un escote provocador, zapatos de tacos altos, también verdes, un Cartier de pulsera, y se dirige a la barra.

Pide un martini seco con 2 aceitunas, y Carlos que estaba hablando con sus camaradas del congreso, no puede resistir la tentación de ir a saludarla. Se le acerca, se sienta a su lado en la barra, y la saluda con cordial simpatía.
Liza parece más animada que a la mañana que lo dejo “cortado”.

El la invita a bailar el ritmo caribeño y Liza acepta.
Liza cual demonio embrujado se retuerce y contornea muy sensual y provocativa, por momentos hasta rozando con sus glúteos la parte baja de la cintura de Carlos.
Liza juega con su pelo al ritmo de la música en la penumbra del boliche y Carlos tiene ya el corazón acelerado.

Toda la noche Liza lo provoca de 1000 maneras.
Llegan los lentos y Carlos le hace sentir, apretando a Liza contra su cuerpo, su miembro viril tieso y listo para una batalla. Ambos tienen la respiración acelerada.
Carlos aprieta aún más a Liza de la cintura para que no le queden dudas.
Termina la pieza musical y Liza desea irse.

El la acompaña a su habitación entusiasmado y seguro de una completa victoria .
Liza al llegar a la puerta de su habitación, le da a entender que entrará sola pues su madre esta durmiendo.
A Carlos se le borra la sonrisa y sugiere tomar una copa en su habitación.
Ella se niega y le dice que otro día y cierra la puerta “en sus narices”.

Carlos no puede creer lo que pasa y se queda perplejo y “duro” apoyando todo su cuerpo con su mano derecha en la pared.
Son las 8 de la mañana, hace como 25 ° C y Liza sale a correr por la playa, trae un bikini negro y tobillera fina de oro.
Carlos que esta desayunando en la una de las terrazas atento a sus movimientos, deja el desayuno por la mitad y la sigue. Se pone su gorra negra, los anteojos, y corre tras ella.

Ya a su lado.

Carlos_”Hola!”
Liza_”Hola...”
Carlos_”Anoche no pude dormir por tu culpa...”
Liza_”jajajajaj... porqué?”
Carlos_”Obviamente porque me quede muy excitado y enojado.”
Liza_”jajajajaj... estas mal acostumbrado.”

Después de correr unos kilómetros, llegan a una pequeña barraca con techo de paja y se detienen agotados a tomar unos cocos, mientras él paga, ella corre a tirarse al agua y él la sigue.

Ya en el agua, él propone una carrera nadando hasta un punto, y el que gana pide un deseo. Él gana “a duras penas” y le pide un beso, se acerca mucho a ella, pero ella dice que prefiere otro deseo.
Liza “histeriquea” y se hace la “difícil” lo que provoca en Carlos que le tome el rostro con ambas manos “por la fuerza” y la bese.
En ese momento sintonizan una buena química, pues el beso resulta largo y apasionado.

Ambos cuerpos bajo el agua tibia juguetean hasta que él pretende alzarla de las caderas para montársela en su cintura, pero ella se desprende y riendo se sale del agua hacia la barraca para tomar otro coco.

Él tiene que esperar un rato para que el de la barraca (ya que a esa hora la playa esta solitaria) no lo descubra en esa situación “erecta”
Carlos siente una mezcla de bronca, violencia contenida, calentura, risa fingida, miedo a “engancharse”, ritmo cardíaco acelerado, y pensamientos de venganza.

Carlos_”Bueno, ya son las 9 y a las 10 tengo que dar una charla, así es que me voy a cambiar”
Liza_”Qué pena ...ahora que la estábamos pasando bien...”
Carlos_”Anoche también la estábamos pasando bien, y preferiste dormir con tu mamá.”
Liza_”Bueno, bueno, no llorisquees.”

Liza lo mira en forma muy provocativa como para que no se vaya.
Carlos le advierte susurrándole al oído. _”No me mires así porque no respondo de mis actos...”

Liza ríe y sigue provocándolo, mete su dedo en el coco y lo chupa lascivamente mirándolo fijo.
Carlos le vuelve a hablar al oído_”Mujer malcriada, te voy a pegar una cogida que te vas a quedar temblando en la arena.”

Liza ríe a carcajadas y sigue provocando, sin dejar de mirarlo fijamente.

Carlos la toma del brazo y se la lleva hacia las dunas (del lado contrario al mar) dunas que tienen matorrales y “escondites” formados por los vientos marinos en las matas verdes.

Liza:_”Hey! a donde vamos...”
Carlos_”A terminar lo que empezaste...”
Liza:_”Pero... pero... a dond...”

Carlos no contesta, pero no la suelta.
Liza:_”Hey! ... que voy a gritar...”
Carlos:_”Pues empieza cuando quieras...”

Ya en las dunas, tira a Liza en la arena, dentro de una de las “cuevitas” que forman los matorrales, y se le tira encima.
Ella se quiere levantar.
Liza:_”Esto es una violación!”
Carlos (sujetándola por los brazos) _”No te hagas más la difícil, ya convulsionaste bastante mi sangre...”
Liza:_”No Carlos, así no, yo no tengo relaciones sin preservativos.”
Carlos:_”Pues no te preocupes, pues yo estoy
preparado. “
Y saca del bolsillo de su short un preservativo lubricado.
Liza llorisquea en un confuso quiero y no quiero. Carlos la besa apasionadamente, lo que transforma el llorisqueo de Liza en respiración agitada.
Carlos recorre todo su cuerpo salado, besándole, acariciándola, y excitándola en extremo.
Ahora es él el que juega, y retarda la conclusión del tema.

Liza:_”Por favor...”
Carlos:_”Por favor qué mamita?”
Liza:_”por favor...estoy muy caliente.”
Carlos:_”Así estaba yo anoche amor...”
Liza:_”Por favor... ya... lo necesito...”

Carlos la sigue besando y manoseando, sin contestar sus plegarias.
Carlos mira el reloj y grita.
Carlos:_”Dios... son las diez menos cuarto, y aún me tengo que cambiar!!! Tengo una conferencia, by amor a la noche nos vemos en el club.”

Liza:_”Hey...pero... no me vas a dejar así, o sí?”
Carlos se incorpora, le sonríe socarronamente, y sale a los saltitos para acomodar su “arma” que no quiere “bajarse”.”

A la noche en el Club del hotel, Liza no aparece, y Carlos decide ir a su habitación, toca el timbre y sale un hombre de unos 65 años muy elegante.

Carlos:_”Perdón...la SRA Liza?”
Caballero:_”No, no esta, se fue a bailar, departe de quién?”
Carlos:_”Del Ingeniero Carlos Scanaprietto, le dejo mi tarjeta, esta mi celular, dígale que me llame pues necesito un consejo profesional. Muchas gracias señor.”

Carlos se va desconcertado, frustrado, encabronado, disgustado, y apenado.
Averigua cuales son los otros clubes nocturnos para bailar, y le dan otros 3, 2 en otros resort y uno en el centro de la pequeña ciudad.
Carlos los recorre a todos cual cazador al que se le a extraviado su presa.
Vuelve casi de madrugada sin éxito alguno.
Al pedir sus llaves al conserje le dan un mensaje escrito que estaba en su casillero.
“TE ESPERO EN LA HABIRTACION 2063 A LAS 12 PM.”

Carlos:_”Pero cuando le dejaron este mensaje?”
Conserje:_”Anoche a las 11 hs. Pero ud. Ya no estaba señor.”

Carlos arruga el papel con bronca y se dirige a la habitación 2063.
Toca el timbre varias veces y nadie abre.
Se retira con el agotamiento que provoca el cansancio de la noche sin dormir y la frustración.

Cuando se abre la puerta.
Liza esta despeinada, desnuda dentro de una bata blanca de toalla que deja ver su espectacular cuerpo, con un pubis bien velludo, y visiblemente borracha.

Liza: _”Que puntualidad!!!”
Carlos:_”Recién me dan el mensaje linda...”

Carlos entra y le propone dormirse juntos unas horas y descansar un poco, y ella acepta.
Carlos se desnuda y se mete en la cama, Liza se saca su bata y se acuesta a su lado.
Ella se olvida de la propuesta y lo besa arrimándole toda su humanidad.
Carlos siente como si fuese su otra mitad de toda la vida...y el frenesí no se hace esperar.

Respiraciones agitadas, convulsiones, transpiraciones de exquisitos aromas, gemidos erotizantes, y el temblor de la excitación extrema.
La química logra un éxtasis de sabroso dolor-placer
El vacío o cosquilleo en la “panza”, la hipersensibilidad de los sentidos...

Liza lo monta y él se sienta, quedando ambos sentados, a horcajadas Liza en él, abrazados y apretados en un ritmo de lentos y sensuales movimientos de pelvis, pretendiendo así demorar el desenlace.
Pasión volcánica acumulada en autentica ebullición.

Que placer tan dulce y sensorialmente embrujante, bellísimos espasmos, maravillosa droga que no se debería dejar de buscar y encontrar, para saborear hasta el día del “Juicio Final”, después de todo es una de las pocas cosas que nos llevaremos puestas.

Caterina